Homilía – 4 de Junio de 2016

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Hoy nos hemos reunido para dos acontecimientos significativos en la Iglesia y la familia de la Asunción.

El primero recordar a nuestros hermanos Raúl Rodriguez y Carlos Antonio Di Pietro en el cuarenta aniversario de su Pascua Martirial.

Hay muchas formas de ver el contexto histórico de los años setenta y ochenta, sin querer hacer un análisis lo compartiré solo desde el lugar que para ellos se hacía cruz en sus vidas, la defensa de la dignidad de los hombres y mujeres en sus convicciones nacidas del espíritu del P Manuel d´Alzon: “Trabajar por amor a Cristo, en favor del advenimiento del Reino de Dios en nosotros y alrededor nuestro” RV 1. No les quede duda que el Reino de Dios se construye tomando nuestra cruz y siguiendo a Jesús hasta dar la vida como gesto pleno de amor.

Este testimonio de Raúl y Carlos, vivido en fidelidad radical al Evangelio lo han vivido en la Asunción nuestros Mártires de Bulgaria: Kamen, Pavel y Josaphat; nuestros hermanos Congoleses: Jean Pierre, Anselm y Edmond, recientemente Vincent.

San Pablo en su carta a los Corintios nos ilumina en la identidad de la experiencia que asumieron nuestros hermanos: “Me refiero a que cada uno afirma: Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo” (1Cor. 12) Solo en la medida que se es totalmente de Cristo, se es digno de dar la vida en y por Él, aceptando el mandato de tomar nuestra cruz y seguirlo, sin mirar atrás y con la total confianza de sentirnos acompañados en el camino presente hacia la casa eterna del Padre.

No me cabe ninguna duda de quienes eran ellos, que es lo que defendían; sus convicciones por el anuncio de la Buena Nueva los llevo hasta la muerte, en la cruz de las miserias más profundas de nuestra naturaleza humana, por eso en el corazón los sentimos y por la fe creemos y proclamamos que son Mártires de Cristo.

Esta sangre derramada hoy tiene su signo de esperanza en la comunidad de Teologado Internacional “Hermanos Raúl Rodriguez y Carlos Antonio Di Pietro” Un grupo de cinco religiosos comenzarán a transitar desde la vida comunitaria Asuncionista una etapa especial que les preparará en los estudios Filosóficos y Teológicos a nuestros hermanos venidos de los cinco continentes.

Son fundadores de esta Comunidad: P Bolivar, P Luis, Hno William, Hno Faustin y Hno Theodard. Sepan que la Asunción toda y la Iglesia ponen en cada uno de ustedes el compromiso de acompañarlos espiritual y materialmente en este camino.

Quiero rescatar con énfasis el testimonio que nos dan al dejar familia y tierra, al ser ustedes misioneros en este lugar del mundo y agradecemos el gesto de estar aquí con nosotros por medio de la alegría que nos produce su presencia en Argentina.

Agradezco a Nuestra Señora María Santísima por acogerlos esta comunidad su casa de Lourdes, sabemos que ella, patrona de nuestra Provincia los cuidará e invocaremos siempre bajo su protección la fidelidad de cada uno de ustedes a la llamada acogida de Jesús en sus vidas.

A nuestro Superior General P Benoit Griere y su Consejo, a los hermanos Provinciales que luego de un tiempo de discernimiento conjunto avalaron y acompañan este proyecto. Gracias por la confianza y la cercanía en esta misión.

A los hermanos de la Comunidad Nuestra Señora de Lourdes; P Medardo, P Roberto y Hno. Félix, que han integrado y acompañado a esta comunidad brindando todo lo necesario espiritual y materialmente.

A nuestro Obispo Guillermo Rodriguez Melgarejo; a todos los religiosos, religiosas y laicos de nuestra familia Asuncionista; a los hermanos y hermanas de nuestra Parroquia y Santuario, a los integrantes de nuestras obras educativas en Argentina, ustedes serán el campo de acción de esta comunidad que les servirá con el amor y la dedicación que un Asuncionista compromete desde la llamada de Jesús: “Allí donde Dios está amenazado en el hombre y el hombre amenazado como imagen de Dios” recordamos y reafirmamos esta gran misión “En memoria de Ellos”

 

 

 

P Juan Carlos Marzolla Laius a.a.
Superior Provincial

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