Domingo IV, Pascua C

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Danos y haznos buenos/as pastores/as Señor

Jesús, Buen Pastor, Tú nos conoces, nos cuidas y nos das vida eterna: ¿Escuchamos realmente tu voz? ¿De qué modo anunciamos tu buena nueva en el correr de nuestros días?

La liturgia de la palabra de este domingo pone en el centro tres puntos ideas: la figura de Jesús Buen Pastor que da su vida para sus ovejas, las conoce (Jn 10, 21-30); la experiencia de Pablo y Barnabé en su anuncio del Evangelio a los paganos (Hch 13, 14. 43-52) y la alegría eterna para los salvados (Ap 7, 9.14b-17).

El mensaje del pasaje podríamos sintetizarlo así: la intimidad que existe entre Dios Padre y su Hijo Jesucristo y que se extiende a todos los discípulos. En esta intimidad hay ― conocimiento, ―vida‖ y ― poder (=que da seguridad contra las amenazas externas). ¿Cómo lo hace? Jesús-Buen Pastor- da la vida del Padre a todos los que escuchan su voz. Esta escucha genera seguimiento. El seguimiento de Jesús conduce a la comunión con Dios, de quien proviene la vida. Nosotros no podremos ser separados del amor (=vida) que une al Padre y el Hijo, y que nos une a ellos.

Aquél que ha venido al mundo como ―Verbo encarnado‖ deja conocer su identidad. Estos verbos son: (1) ―conocer‖, (2) ―dar‖ (vida), (3) no dejar ―arrebatar‖ de la mano (que en realidad es ―proteger‖, ―ofrecer seguridad‖ en el peligro) y (4) ―ser uno‖, es decir, atraer hacia la comunión total en la unidad de vida, de proyecto y de acción.

El movimiento del ―creer‖ se especifica en los versículos que leemos hoy, en los siguientes verbos: (1) ―escuchar‖ la voz de Jesús, (2) ―seguir‖ la dirección del Pastor, (3) descubrirse a sí mismo como don del Padre a Jesús.

¿Quién es Jesús para mí? ¿Qué me dice la imagen del ―Pastor? ¿Qué sentimientos suscita en mí el tener a Jesús como mi Pastor? ¿Tengo puesta en él mi confianza?¿Soy capaz de abandonarme completamente en sus manos? ¿Qué espero que haga por mí? ¿Qué es lo que Él me dice que quiere hacer por mí tanto ahora como en el futuro? ¿Qué me pide Jesús que haga en correspondencia? ¿Qué significa ―seguir‖ a Jesús Pastor? ¿Qué implica para mi estilo de vida? ¿De qué forma concreta lo voy a hacer?

Todo buen pastor debe ser seguridad para los suyos. ¿Me considero ―buen pastor‖ en mi vida de familia: con mi cónyuge, con mis hijos/as, hermanos/as, padres y todas las personas que están bajo mi responsabilidad o con las que trato? ¿Me siento seguro del amor de mis seres amados?

El evangelio de hoy pone el acento sobre la unidad/comunión del Padre Dios con su Hijo Jesús: “El Padre y yo, somos una sola cosa” (Jn 10,30). ¿Cómo sigo este camino de vivir más más unido a Cristo en mis quehaceres de cada día? ¿Cómo reflejo el rostro de Jesús Buen Pastor en el liderazgo: dentro de mi familia, mi comunidad en los otros ámbitos donde ejerzo responsabilidad? ¿En qué aspecto debo crecer aún más?

¡Dios quiera que cada día podamos vivir como digno miembro de su rebaño y corresponsables en anunciar con el ejemplo el amor del Buen Pastor que conoce sus ovejas y las cuida de modo que nadie las pueda arrebatar de sus manos!(cf Jn 10, 27) ¡Dejémonos pastorear por él y pastoreémonos como Él: cuidándonos, ayudándonos, apoyándonos, socorriéndonos, perdonándonos, corrigiéndonos unos/as a otros/as; sirviendo con entrega y comprometiéndonos sin desaliento al anuncio del Reino de justicia y de paz!

P. Bolivar PALUKU LUKENZANO,aa

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